Escribe: Víctor Noza – Las Voces del TIM | San José del Cavitu, Beni
Con emoción, orgullo y profundo respeto, autoridades indígenas, líderes, comunarios, jóvenes y niños del Territorio Indígena Multiétnico (TIM) conmemoraron los 36 años de la histórica Marcha Indígena por el Territorio y la Dignidad de 1990, una movilización que marcó un antes y un después en la historia de los pueblos indígenas de tierras bajas de Bolivia.
La jornada se convirtió en un espacio de memoria, reconocimiento y homenaje a los hombres y mujeres que, con sacrificio, valentía y convicción, abrieron una senda que hoy continúan recorriendo las nuevas generaciones.
Durante el acto, el Tata Alfredo Matareco, Cacique del GIA-TIM, destacó la importancia de mantener vivo el legado de quienes lucharon por el territorio y la dignidad de los pueblos indígenas.
“Estamos felices y agradecidos con Dios por todos nuestros líderes que lucharon, por su sacrificio. Hoy estamos aquí rindiendo homenaje y honores por toda esa lucha y por la huella que nos han dejado, esa senda que nos han abierto para poder continuar”.

Asimismo, resaltó que el territorio no representa solamente un espacio físico, sino el lugar donde las comunidades desarrollan su vida, cultura y formas propias de convivencia: “Aquí es donde pescamos, donde cazamos, donde hacemos nuestros chacos, donde compartimos y disfrutamos. Por eso tenemos que cuidarlo”.
El Tata Alfredo también recordó uno de los principios fundamentales que guía a los pueblos indígenas: el Vivir Bien, expresado en sus normas, estatutos y en la convivencia armónica dentro del territorio.
La presencia de don Antonio Coseruna, reconocido como uno de los cuatro hombres importantes de aquella histórica lucha, generó un sentimiento especial entre los presentes. Para las nuevas generaciones, tener frente a ellos a uno de los protagonistas de aquella historia representa la posibilidad de escuchar y aprender directamente de quienes caminaron aquella senda.
“Es un orgullo tener presente y en vivo la historia. Pedimos a Dios que nos dé sabiduría para seguir las rutas que nos dejaron nuestros líderes que ya no están con nosotros”, expresó Matareco.
Una marcha que cambió la historia de los pueblos indígenas
Por su parte, el Tata Bernardo Muiba presidente de la subcentral de cabildos indígenales del TIM, destacó que el homenaje permitió recordar no solamente a los líderes históricos, sino también a todos los hermanos y hermanas que participaron en aquella primera gran marcha.
Señaló que la movilización de 1990 marcó un momento trascendental para los pueblos indígenas, porque permitió visibilizar ante Bolivia y el mundo las demandas de territorio, dignidad, reconocimiento y respeto a los derechos de los pueblos indígenas.
“Esta marcha ha cambiado la existencia de los pueblos indígenas que antes éramos vulnerados. A partir de esa marcha se retomó la lucha por el territorio y la dignidad de los pueblos indígenas”.
Muiba resaltó que los resultados de aquella lucha continúan siendo visibles 36 años después, especialmente con el proceso de consolidación territorial y el avance hacia el ejercicio del autogobierno indígena.
Según explicó, estos pasos han permitido fortalecer la cultura, la propia justicia, las formas de organización y la visión de desarrollo de los pueblos indígenas.
“Hoy el Territorio Indígena Multiétnico ha dado el siguiente paso de consolidar también su autogobierno. Son pasos gigantescos que se han logrado gracias a los dirigentes que han aportado para alcanzar ese objetivo y esa visión de construir nuestro propio desarrollo como pueblos indígenas”.

Un llamado al Estado para fortalecer a los pueblos indígenas
El Tata Bernardo también expresó su reconocimiento y agradecimiento a todos los marchistas que hicieron posible aquella histórica movilización, incluyendo a quienes por diferentes circunstancias no pudieron estar presentes durante el acto conmemorativo.
A la vez, hizo un llamado a las autoridades nacionales y departamentales para que se respete y fortalezca la participación de los pueblos indígenas, tal como establece la Constitución Política del Estado y los convenios internacionales.
“Los pueblos indígenas ya no somos los de antes. Tenemos una visión de construir y buscar el desarrollo interno de nuestros territorios”, afirmó.
También pidió al Estado brindar mayor apoyo a los territorios que actualmente impulsan procesos de autonomía y autogobierno indígena, señalando que la burocracia y la falta de conocimiento técnico muchas veces dificultan la consolidación de estos procesos.
“Desde nuestra Casa Grande de los territorios pedimos a nuestras autoridades nacionales que tomen en cuenta la consolidación de las diferentes demandas de autonomía que existen en los territorios indígenas de nuestro país”.
“El movimiento indígena jamás será vencido”
Durante la jornada también estuvo presente el asambleísta departamental Miguel Ángel Caumol, quien destacó la importancia de la actividad realizada en San José del Cavitu para mantener viva la memoria histórica de los pueblos indígenas.
Caumol señaló que, a 36 años de la Marcha de 1990, nuevamente los pueblos indígenas se reunieron para recordar su historia y, al mismo tiempo, proyectar la lucha hacia las nuevas generaciones.
“Esta actividad nos vuelve a unir como pueblos indígenas para recordar, hacer memoria y reconstruir la lucha hacia adelante. Es un mensaje para el pueblo boliviano: el movimiento indígena jamás será vencido”.
El asambleísta manifestó además sentirse orgulloso de ser parte del territorio y de continuar la trayectoria marcada por los protagonistas de la marcha, aunque su generación no haya participado directamente en aquella movilización.
“No fuimos parte de la marcha, pero hoy seguimos esa trayectoria, seguimos luchando y somos parte de esa lucha. Hoy hemos consolidado el Gobierno del TIM, y eso muestra un ejemplo para otros territorios”.
Finalmente, destacó que la consolidación del autogobierno indígena representa uno de los frutos de aquella lucha iniciada en 1990 y una muestra de que la unidad, la organización y la perseverancia de los pueblos pueden alcanzar grandes objetivos.

36 años después, la lucha continúa
La conmemoración en San José del Cavitu no fue solamente un acto para mirar al pasado. Fue también un momento para reafirmar que la lucha por el territorio, la dignidad, la identidad, la cultura y el autogobierno continúa en el presente y debe ser asumida por las nuevas generaciones.
A 36 años de aquella caminata histórica, la huella de los marchistas permanece viva en cada comunidad, en cada chaco, en cada río, en cada espacio de pesca y cacería, en las normas propias y, sobre todo, en la memoria de los pueblos indígenas.
La marcha de 1990 dejó un camino. Hoy, las nuevas generaciones tienen el desafío de caminarlo, defenderlo y seguir construyendo un territorio donde prevalezcan la dignidad, la unidad, la identidad y el Vivir Bien.
Porque la historia no termina donde termina una marcha: continúa en cada generación que decide mantener viva la lucha.
En este evento tan significativo, se realizó también la entrega de reconocimiento a todos los marchistas presentes, por parte de las autoridades del GIA-TIM, al mismo tiempo también entregaron reconocimiento a las instituciones aliadas, que vienen trabajando en la defensa de los derechos de la pueblos indígenas.
Fuente original: Las Voces del TIM








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